Cada vez vivimos más, pero eso no significa que lo hagamos mejor. De hecho, una de las cosas que intenta lograr con más ahínco la comunidad científica es frenar el proceso de envejecimiento, lo cual todavía ha sido imposible. Es por ello que alcanzamos edades anteriormente impensables, pero no conseguimos sacarles todo el provecho posible a esos años extra. En este punto entra en juego Giraff, un robot de 160 centímetros que pretende ayudar a los más longevos a tener un mejor vivir.

Giraff, un robot asistente comandado por Inteligencia Artificial

Giraff nace como un asistente virtual doméstico de 160 centímetros y 15 kilogramos, desarrollado por 14 socios europeos, entre ellos la universidad de Oxford y centros de investigación de países como Italia, Francia, Suecia y España. La representación española está compuesta por el centro tecnológico catalán Eurecat, la Universidad de Málaga y la Consejería de Sanidad de la Junta de Extremadura.

El autómata Giraff tiene un diseño modular y una pantalla ajustable a la altura del usuario, además de un sistema de ruedas que le permiten movilizarse de manera autónoma por la casa. Su aprendizaje será guiado por la inteligencia artificial y gracias a sensores distribuidos en el hogar, tendrá permanentemente controlada la salud de las personas mayores. De hecho, podrá monitorizar parámetros como el funcionamiento cognitivo, las horas de sueño, los niveles de azúcar o la presión arterial.

Utilizando algoritmos, Giraff detectará situaciones de riesgo y estará en capacidad de emitir alarmas, así como recordatorios para el cumplimiento de la medicación y de la dieta. Pero esas son solo algunas de todas las funciones que realizará esté singular compañero robótico que se comenzó a desarrollar en enero del 2017 y que actualmente ya cuenta con un prototipo.

Por ahora no podrá sustituir a ningún cuidador real

“No pretendemos sustituir al cien por cien a una figura presentada por familiares o cuidadores” señaló al diario 20minutos David Marí, responsable de la Unidad de eHealth de Eurecat, lo que buscan es que el robot “pueda colaborar con el familiar o con los profesionales”.

Sus creadores no son ajenos a las limitaciones del proyecto. Tienen claro que va a representar un problema importante la dificultad de las personas mayores para familiarizarse con las nuevas tecnologías, motivo por el cual están intentando “humanizar la interface” para que la interacción sea “lo más natural posible”.