Las mirrorless, las 4 razones por las que no triunfan en el mercado actual

Llevo unos días hablando de las cámaras mirrorless, sus principios, sus ventajas, sus problemas y ahora me toca hablar de las razones por las que creo que no acaban de despegar en el mercado pese a ser mejores para algunos usuarios.

Hablando puramente de los problemas por los cuales sus ventas no acaban de comer al mercado de las réflex tenemos que comentar que no todos son problemas de producto, sino que algunos son problemas de mercado relacionados con los compradores y su visión de la marcas.

Sector olvidado para las dos grandes de la fotografía

Gama Nikon 1

Para la mayor parte de personas existen dos grandes marcas en el mundo de la fotografía, las japonesas Nikon y Canon, fuera de eso otras específicas como Olympus, Leica, Pentax o Fujifilm tienen un conocimiento menor, y otras más generalistas como Panasonic, Samsung o Sony, son más conocidas por sus televisores, smartphones o videoconsolas que por su departamento de fotografía, y ahí está el inicio del problema.

Si bien tanto Nikon como Canon cuentan con cámaras mirrorless cualquiera de los modelos presentados por los dos grandes gigantes asiáticos están bastante por detrás de sus rivales de Panasonic, Olympus o Sony –si bien la nueva Canon EOS M está bastante bien–. Es por esto que el usuario que no conoce a fondo el sector va a por Canon o Nikon, cualquiera con algo de idea, les dirá que tanto las Nikon 1 J4, la Nikon V3 o la Canon EOS M original, cuenta con un precio bastante similar y están bastante por detrás de la Nikon D3200, la Nikon D3300 o la Canon 100D, por mucho más pequeñas que sean.

Desconocimiento del concepto mirrorless, más pequeño igual a peor

Tamaño cámaras mirrorless

Es otra de las cosas que no se acaba de entender dentro del público, el concepto de mirrorless –o sin espejo si lo queremos simplificar– es difícil de explicar para alguien inexperto, a simple vista ven una cámara más pequeña, que en muchos casos no tiene visor y que parece de menor calidad porque tiene «colores» o es blanca. Todo esto parece indicar que se trata más de una compacta grande que de lo que realmente es, una «réflex» sin espejo.

En muchos casos las cámaras comparten sensores, el ejemplo más claro es Sony o Samsung, que usan el mismo tamaño de sensor y que en muchos casos es exactamente el mismo que montan Canon o Nikon, firmado por Sony otra vez. El usuario entiende que el objeto grande le va a dar más calidad, sin pararse a leer lo que dice la letra. Burro grande ande o no ande…

Ergonomía de la cámara

Sony A7 II

Aquí empezamos con las razones de peso y que al final le preocupan a muchos usuarios, yo mismo hace unos meses recomendé una Nikon D3200 a un familiar, se decidió por la Sony A5000, segunda recomendación si quería una cámara más contenida de tamaño y al final decidió usar su período de prueba de 14 días para devolverla y lanzarse a por la Nikon D3200. ¿El problema? Su tamaño demasiado compacto para resultar cómoda la empuñadura.

Curiosamente lo que hace unos días era su principal virtud a la hora de comprarse una, ahora mismo es su principal problema para un usuarios acostumbrado a una cámara DSLR. Es cierto que empieza a haber modelos con cierta empuñadura, una buena profundidad y un alto que no resulta incómodo, pero suelen estar reservados para las gamas altas o profesionales, donde realmente ese diseño minucioso de la empuñadura es un punto obligado, las cámaras más básicas buscan ser lo más pequeñas posibles.

Ecosistema de objetivos

Objetivos Panasonic G

Es un punto bastante ambiguo, porque por un lado un usuario básico que se compra una Olympus PEN y le viene con un 14-140 mm no necesitará más, y se pasará todos los años de la vida de su cámara con ese objetivo muy contento. Otro pensará lo mismo hasta con el 16-50 mm de alguna de las ya extintas Sony NEX. Pero por último habrá el usuario que necesite más, que busque una focal fija, un buen teleobjetivo y hasta un gran angular.

La pregunta es, ¿no existe mercado de objetivos para cámara mirrorless? Claro que sí, las marcas poco a poco están empezando a inundar el mercado de objetivos propios, las Fujinon X de Fuji tienen mucha calidad, la montura E de Sony poco a poco empieza a tener un gran catálogo y las lentes G de Panasonic hace tiempo que ya lo tienen. ¿Entonces cuál es el problema? El problema real de todo esto es el precio, cuando hablamos de un objetivo Sigma 70-200 con la luminosidad que sea para Nikon o Canon podemos encontrarlo por menos de 200 euros –el propio modelo de Canon o Nikon no sube mucho ese precio–, pero cuando intentamos comprar un teleobjetivo para las mirrorless nos encontramos con precios superiores. Es cierto que Sigma empieza a ofrecer objetivos compatibles con alguna montura de mirrorless, pero a día de hoy el catálogo está mucho más limitado. Quizás no sea el punto definitivo para muchos usuarios, pero para un usuario avanzado sin duda es un lastre.

Imagen por defecto
Ruben Ulloa

Fundador de Arquitectura de Galicia y The Groyne, editor especializado en tecnología y análisis de producto. Colaborador en Xombit y Andro4all realizando análisis de producto. Dime de qué quieres saber y te haré un blog o un vídeo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.