China es un mercado jugoso para cualquier compañía. Con casi 1 400 millones de habitantes, es comprensible que las empresas hagan todo lo posible por posicionarse en el gigante asiático. Tal es el caso de Google, que a través de un desarrollo conocido como DragonFly, pretende lanzar una versión censurada de su buscador.

DragonFly crea discordias

Hasta hace poco DragonFly se había mantenido en secreto para múltiples líderes y equipos de la compañía. Y con razón. Se ha filtrado la información de que cientos de trabajadores de Google han enviado una misiva a los mandamás de la compañía pidiendo que brinden más “transparencia, supervisión y responsabilidad” sobre el asunto.

A los empleados les preocupa que Google respalde las restricciones a la libre expresión que hay en China y, en última instancia, viole el código de conducta de la compañía Californiana.

Hay que recordar que los trabajadores de Google se opusieron con firmeza en el pasado al Proyecto Maven, una alianza con el Pentágono que buscaba desarrollar tecnología de inteligencia artificial para su uso en conflictos bélicos.

De momento los ejecutivos de la compañía no han hecho ningún tipo de comentario acerca de DragonFly. No obstante, Sundar Pichai, director ejecutivo de Google desde 2015, no ha ocultado su deseo de llevar nuevamente el buscador a la China continental.

La versión del buscador tendría que ceder en numerosos aspectos importantes relacionados con la censura en China para poder lograr la aprobación del gobierno de ese país. Para citar un par de ejemplos; algunos sitios webs y términos de búsqueda se encontrarían bloqueados.

Las redes sociales no han esperado para criticar duramente a Google “leer cómo @Google tiene planes para ayudar a #China establecer un motor de búsqueda censurado es muy inquietante” escribió en Twitter el senador republicano Marco Rubio.

¿Tú qué harías de ser el CEO de Google? ¿Dejarías a un lado parte de tus valores por obtener una tajada del gran pastel chino?