Baterías cargadas que pueden durar más de 48 horas, múltiples cámaras de más de 16 MP, conexión 4G, GPS, pantallas que se doblan, etc.. Son todos logros tecnológicos incluidos en nuestros móviles que se han conseguido con el pasar del tiempo y los esfuerzos en investigación y desarrollo. Pero, a pesar de tantos avances, a los dos años de haber comprado el mejor dispositivo que había en el mercado el mismo comienza a fallar, obligándonos a replantearnos la adquisición de uno nuevo. Y todo gracias a la obsolescencia programada.

¿Qué es y cómo te afecta la obsolescencia programada?

La obsolescencia programada no es otra cosa que la programación de la vida útil de un producto (bombillas, lavadoras, ropa, móviles, entre otros) de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño del mismo, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos, forzándonos a comprar otro nuevo que lo sustituya.

“Absolutamente todos los fabricantes de móviles la practican en estos momentos. Cuando el móvil se ralentiza o ciertas apps no funcionan, el usuario ya empieza a pensar que es normal.. Si no existiera la obsolescencia programada, un teléfono móvil tendría una vida útil de 12 a 15 años” le aseguró a El País Benito Muros, presidente de la Fundación Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada.

Tipos de obsolescencia programada más comunes

• La obsolescencia programada propiamente dicha: prever una duración de vida reducida del producto, si fuera necesario mediante la inclusión de un dispositivo interno para que el aparato llegue al final de su vida útil después de un cierto número de utilizaciones.
• La obsolescencia indirecta: deriva de la imposibilidad de reparar un producto por falta de repuestos o piezas de recambio adecuadas o por resultar imposible la reparación.
• La obsolescencia funcional por defecto: un componente falla y todo el dispositivo deja de funcionar.
• La obsolescencia psicológica: derivada de las campañas de mercadotecnia de las empresas encaminadas a hacer que los consumidores perciban como obsoletos los productos existentes.

Leyendo e investigando un poco, me encuentro con que la obsolescencia programada realmente existe. Sin embargo, de no estar incorporada en nuestros móviles, estos tampoco durarían 15 años como algunos afirman.

Como cualquier objeto, el uso los desgasta. Y se dañan más rápido en estos tiempos porque los utilizamos casi que todo el día y porque además cada vez hacen más tareas en segundo plano.

Pero no creas que estamos indefensos. De hecho, muchas compañías han asegurado que ya no están haciendo uso de este tipo de prácticas. Además, los gobiernos también se han puesto manos a la obra, tanto así que hace cuestión de un mes Italia, en una sentencia sin precedentes en Europa, multó a Samsung y Apple por la incorporación de obsolescencia programada a sus dispositivos.

En fin, te propongo que la próxima vez que vayas a cambiar tu smartphone tengas en cuenta el asunto de este post.