Marvel

Pese las críticas que ha tenido Aquaman, el más reciente “fracaso” de DC, ya ha llegado a los mil millones de dólares en recaudación, una cifra para nada despreciable y que podría dar pie a una etapa de éxitos, iniciada con Wonder Woman, para DC. Claro, siempre y cuando se hagan las cosas bien, como lo ha venido haciendo Marvel en los últimos diez años.
Hablando de éxitos, hubo una época donde los papeles estaban invertidos, y la que que reinaba en el mundo de los superhéroes era DC, quien veía como Marvel luchaba por salir a flote.

Todo empezó en 1984 cuando Warner Bros. consideraba que DC era un peso muerto que tenía que llevar a rastras, y vio como una buena salida el ofrecer la franquicia en venta a Marvel.

Marvel de esta forma se haría con los derechos de los 7 iconos más importantes de DC: Superman, Batman, Wonder Woman, Linterna Verde, La Justice League, Teen Titans y Legión de Supe-Héroes. Este combo, incluso incluía la posibilidad de ampliar y explotar la línea argumental en la forma que Marvel quisiera.

Sin embargo, Marvel habría declinado la oferta debido a que para ellos, la razón del fracaso de DC era los mismos personajes, no la gestión que DC hacía sobre estos.

Alrededor de una década después el panorama era totalmente opuesto, DC vivía uno de sus mejores momentos, mientras Marvel no sabía que hacer con su vida, y estando al borde de la bancarrota, la casa de Capitán América y compañía fue ofrecida a DC.

El único problema, y muy posiblemente, la razón por la que la operación nunca se cerró, fue porque Stan Lee Media (SLM) se metió en medio de la negociación entre Jim Lee (actual presidente de DC Entertainment) y Marvel.

Stan Lee Media estaba tan interesado en comprar Marvel que incluso pidió ayuda a Micheal Jackson, quien en ese momento estaba interesado en hacer una película Spider-Man, para que financiara el proyecto.

Siguiendo con la historia, los dueños de Marvel no tenían, o más bien no querían, vender la franquicia a Stan Lee Media y para evitar que fuese comprada por SLM, decidieron inflar el precio de la franquicia, lo que hizo que al final tanto Jim Lee como Michael Jackson se hiciera a un lado en la operación.