Así es como la impresión 3D le ha dado un nuevo brazo a Isabella

Es casi increíble lo que las impresoras 3D son capaces de hacer en la actualidad, digo que es increíble partiendo del punto que esta tecnología estaba en su etapa más verde hace apenas 5 años atrás.

Las impresoras 3D han evolucionado sumamente rápido, esto quizás se deba a lo bien que se asimilado el concepto de crear un objeto físico tridimensional a partir de un archivo digital, y más importante por como se ha trabajado el proceso de adición para llegar a obtener los resultados que podemos ver actualmente.

Antes de comentarles de Isabella, vale la pena hacer referencia a todo el proceso que hay detrás de la impresión 3D, y de lo que bien podríamos llamar «milagro de la ciencia».

¿Cómo funciona la impresión 3D?

La impresión 3D es un proceso que hace uso de varias tecnologías que ya existían antes que ella, por lo que es posible que a medida que recorramos el proceso algunos términos nos resulten familiares.

El proceso empieza haciendo un diseño virtual del objeto que se quiere crear, en su gran mayoría esto se hace en AutoCAD (el mismo sotfware que se utiliza para el modelado de estructuras de todo tipo) para crear objetos totalmente nuevos, o mediante el uso de un escáner 3D para crear una copia del objeto que se quiere reproducir.

Después de que se tiene el diseño y el archivo digital de este, haciendo uso del software de modelado en 3D se divide el objeto horizontalmente en cientos de miles de capas, las cuales, posteriormente son cargadas en una impresora 3D.

En este punto la impresora 3D comienza a crear el objeto imprimiendo una a una las capas del diseño, mientras que a su vez las va unificando hasta crear un único objeto, sin apenas dejar rastro de que en algún momento fueron partes independientes de un único elemento. A esto se le llama adición.

De forma muy general y a grandes rasgos, este sería el proceso para crear e imprimir objetos en 3D, no hace falta mencionar que detrás de todo esto hay una gran labor de investigación, ingeniería, diseño, medicina y cualquier otro campo relevante que van poniendo su grano de arena en cada proyecto. En la impresión 3D convergen tantas ramas de la ciencia y la tecnología, que para explicar el proceso con más detalle haría falta un artículo aparte.

Así es como la impresión 3D ha ayudado a Isabella

Poniendo en práctica lo que hemos comentado anteriormente junto con una serie de otros conocimientos, Stephen Davies en nombre de Team Unlimbited le ha entregado a Isabella posiblemente el mejor regalo que ha recibido. Se trata de un brazo hecho en su totalidad mediante impresión 3D y completamente funcional.

Este brazo, aunque por ahora no tiene la funcionalidad de una prótesis más avanzada, le dará la oportunidad a Isabella de volver a hacer actividades diarias que van desde cosas simples como sostener objetos con ambas manos o abrir un paquete de galletas, hasta algunas más complejas como montar bicicleta, nadar como más facilidad e incluso vestir equipamiento deportivo.

Otro punto a favor es el coste, fabricar este brazo solamente ha significado un gasto de unos 35$ dólares aproximadamente, una inversión que incluye solamente los materiales, ya que, la mano de obra (diseño, modelado, escaneado, impresión, etc) va por cuenta de E-Nable, una institución benéfica cuya misión es llevar a cabo este tipo de labores humanitarias.

Aunque hoy hablamos de Isabella, hay que decir que no es la única que ha recibido una alegría de este tipo, ya son varios los niños que se han podido beneficiar de esta iniciativa y de la impresión 3D. Una tecnología que con apenas 5 años de madurez, ya ha sido capaz de ofrecer cosas de este tipo y de prometernos otras de igual o mayor importancia para el futuro.

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Jose Antonio Alvarado

Ing. de Sistemas, adicto a la tecnología y gamer que no ha dejado nunca de lado la música y los deportes.

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