p>Google ha puesto toda la carne en el asador con el Pixel 10 Pro este 2025. El objetivo era claro: consolidar su visión de un smartphone donde la inteligencia artificial y la fotografía computacional son el centro de todo. Han prometido, una vez más, el teléfono que mejor te entiende y que mejor ve el mundo.
La gran novedad, sin duda, es el chip Tensor G5, ahora fabricado por TSMC. ¿Qué significa esto para ti? Pues que Google promete una fluidez brutal y una gestión energética mucho más eficiente. Y en fotografía, han tirado la casa por la ventana con un sistema de cámara que incluye un ‘Pro Res Zoom’ de 100x. Suena espectacular, pero seamos sinceros, ¿cuántas veces vas a usar un zoom así en tu día a día?
En cuanto al diseño, el Pixel 10 Pro sigue una línea continuista, con esos acabados premium que ya conocemos, pero con los refinamientos justos para que se sienta fresco. La pantalla Super Actua es, como siempre, una delicia visual: brillante, con colores que saltan a la vista y una suavidad que te atrapa. Mantiene esa estética tan reconocible, sí, pero ¿era suficiente con eso?
La integración de Gemini Nano es profunda. Google quiere que el teléfono anticipe tus necesidades, que te haga la vida más fácil con funciones de IA que, sobre el papel, parecen revolucionarias. Realmente buscan una experiencia de usuario que vaya más allá de lo que ofrecen otros.
Este Pixel 10 Pro llega para competir directamente con los pesos pesados del mercado, especialmente en fotografía y en esa ‘inteligencia’ que va más allá de un simple procesador potente. Pero la pregunta clave es: ¿ha logrado Google la fórmula perfecta para desmarcarse de verdad, o sigue un paso por detrás de lo que podría ser?
El Tensor G5: la IA es brutal, pero ¿y la potencia?

Aquí es donde el Pixel 10 Pro debía dar el golpe en la mesa, ¿verdad? Google por fin ha dado el paso con el Tensor G5, diseñándolo completamente en casa y, lo más importante, fabricándolo con la tecnología de 3nm de TSMC. Esto, sobre el papel, prometía una eficiencia y un rendimiento que pondrían a Google al nivel de la competencia.
Y la verdad, las cifras teóricas son golosas: un 34% más de CPU y un 60% en la TPU respecto al G4. Pero seamos sinceros, ¿se nota en el día a día? Mi experiencia es que, aunque va fluido en tareas cotidianas, en cuanto le pides algo más, como juegos exigentes o edición de vídeo, la cosa cambia. Sigue estando un paso por detrás de lo que ofrecen otros rivales de gama alta.
Donde sí brilla es en la inteligencia artificial. La integración de Gemini Nano es profunda y se siente. Funciones como Magic Cue, que edita tus vídeos de forma impresionante, o el Voice Translate en tiempo real, son ejemplos claros de cómo Google quiere que la IA te haga la vida más fácil. La TPU vuela, acelerando estas capacidades de forma sorprendente.
Pero, ¿y la batería? Aquí es donde el cuento se tuerce. Mientras que en uso ligero ves mejoras notables, en cuanto le exiges al teléfono con un rato de juego o usando la cámara de forma intensiva, la eficiencia se desploma. Es un rendimiento que, para ser un tope de gama en 2025, es francamente decepcionante.
El Tensor G5 nos demuestra que Google tiene claro el camino de la IA. Pero también nos deja claro que, en potencia bruta y gestión energética bajo estrés, este chip aún no es el dispositivo que debe ser para competir de tú a tú.
El zoom de 100x del Pixel 10 Pro: ¿magia o espejismo?

En la cámara, el Pixel 10 Pro sigue una senda familiar, al menos en hardware. Mantenemos el sensor principal de 50MP, un ultra gran angular de 48MP y ese teleobjetivo de 48MP con zoom óptico de 5x. Sí, son los mismos números que ya vimos el año pasado, lo que de primeras no suena a revolución.
Pero aquí es donde Google saca su as bajo la manga con el Pro Res Zoom. En lugar de más lentes, confía en el Tensor G5 y un modelo de difusión de IA que, en teoría, extrapola y genera detalles para alcanzar los 100x. Es una locura pensar que el software puede ir tan allá, superando las limitaciones ópticas.
Y la verdad, ¿funciona? En escenas muy concretas, como capturar detalles de arquitectura lejana o la naturaleza, los resultados son sorprendentemente buenos. Consigues fotos que, con otro móvil, serían imposibles.
Pero seamos sinceros, ¿es esto fotografía real o una alucinación de IA? Cuando te acercas, notas que la imagen no siempre es fiel a la realidad, sino una interpretación muy inteligente del Pixel. Es impresionante, sí, pero no siempre es la verdad.
Más allá del zoom extremo, la IA de la cámara también te echa una mano en el día a día. El Camera Coach es un buen ejemplo, sugiriéndote encuadres o ajustes para que tus fotos mejoren sin que tengas que ser un experto. Es un buen apoyo para el usuario medio.
Al final, el sistema de cámaras del Pixel 10 Pro demuestra que Google tiene una visión clara: la IA es el futuro de la fotografía móvil. Pero aunque el 100x impresiona, nos deja con la sensación de que, en la base, sigue sin ser el dispositivo que *debe ser* para destronar a la competencia en todos los frentes.
Pixel 10 Pro: ¿Es este el teléfono que la IA nos prometió?

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El Pixel 10 Pro ha dejado claro su mensaje: Google quiere que la IA sea el centro de tu experiencia móvil. Sus funciones, desde el espectacular Pro Res Zoom hasta las capacidades de Gemini Nano, demuestran que en fotografía computacional y en asistencia inteligente, este teléfono está a otro nivel. Es un dispositivo que te entiende y te ayuda de formas que la competencia apenas empieza a soñar.
Pero seamos honestos, la cara B del Tensor G5 sigue ahí. Aunque en la IA vuela, cuando le pides potencia bruta o una gestión energética constante bajo estrés, el chip aún no está a la altura de los demás pesos pesados. Esa promesa de eficiencia total se diluye cuando realmente le exiges, dejando una sensación de que todavía le falta un hervor.
Entonces, ¿para quién es este Pixel 10 Pro? Claramente, para quien prioriza la inteligencia del software, una cámara que hace magia con la IA y una experiencia de usuario fluida que va más allá de los benchmarks. Google busca redefinir lo que significa ‘premium’, no con los números más altos, sino con la utilidad real que te aporta cada día.
Este Pixel es una prueba de que Google va en la dirección correcta, pero también de que el camino es largo. Es un teléfono que te ofrece una ventana al futuro de la IA móvil, una experiencia que te engancha y te sorprende.
Pero, y aquí está la clave, no es el dispositivo que debe ser si buscas la perfección en todos los frentes.