Durante los últimos meses la empresa china Huawei ha sido acusada en reiteradas ocasiones por la administración de Donald Trump de colaborar con el gobierno de su país para espiar (a través de los móviles) a los Estados Unidos. Un hecho que la compañía ha negado en diversas oportunidades, a la vez que reclaman pruebas.

Ayer se conoció la noticia de que Google, Intel y Qualcomm rompían todos sus negocios con Huawei Technologies Co Ltd, esto luego de que el gobierno de Donald Trump incluyera de forma oficial a Huawei en una lista negra comercial, por considerar que es una “amenaza contra la seguridad nacional”.

Un palo muy fuerte para Huawei

¿Cómo va a afectar la medida a la empresa y a los poseedores de sus teléfonos? Es complicado determinar el impacto absoluto. Sin embargo, se sabe que los móviles Huawei perderán de manera inmediata acceso a las actualizaciones del sistema operativo Android, y las próximas versiones de sus teléfonos no podrán contar con aplicaciones y servicios como Google Play, Gmail, YouTube o Maps.

Este revés significa un jarro de agua fría para Huawei. Hay que recordar que la empresa tenía serias aspiraciones de superar este año o el entrante a Samsung como principal vendedora a nivel global. Si antes un consumidor estaba seguro de que quería un teléfono Huawei, ahora se lo va a pensar mucho antes de comprarlo, especialmente cuando sabe que su acceso a las aplicaciones va a ser más que limitado.

¿Existe algún plan b?

La respuesta es sí. Richard Yu, director de la división de consumo de la empresa, declaró en una entrevista el pasado marzo que Huawei disponía de un sistema operativo “de repuesto” al que recurrirían tan solo si sus dispositivos se veían imposibilitados de utilizar Android o Windows. El desarrollo de este sistema operativo de emergencia inició hace un tiempo, cuando la empresa comenzó a ser investigada por los Estados Unidos.

No obstante, a pesar de que Huawei impulse su propio sistema operativo, puede que se quede finalmente sin algunas de las aplicaciones más relevantes como lo son Facebook, Instagram o Whatsapp, ya que estas son compañías norteamericanas y tienen también que atenerse a las regulaciones que imponga el gobierno de su país.