Hologramas Amy Winehouse

Por causas de todo tipo hay muchos músicos que ya no están con nosotros en este mundo, han muerto, dejando un legado y una historia muy importante.

Dentro de estos músicos podría estar alguno que podría ser nuestro favorito, ese que no nos cansamos de escuchar, que siempre tendrá un lugar privilegiado en nuestra biblioteca musical, y que nos gustaría volver a ver en un escenario.

Para todos los que extrañan ver a sus artistas favoritos ante los micrófonos, hay una buena noticia, aunque un poco rara. Podremos volver a verlos de gira, pero como hologramas.

La próxima en emprender este tipo de giras será Amy Winehouse, y lo hará este mismo año, tal y como la anunciado su padre. Un holograma de la cantante volverá a los escenarios acompañado por una banda en vivo, para que disfrutemos de un show que podría durar hasta dos horas.

Esta no es la primera vez que vemos algo de este tipo, ya ha sucedido en el pasado, como por ejemplo la presentación que dio Michael Jackson en los Billboard Music Awards del 2014, cinco años después de su muerte.

La tecnología detrás de estos hologramas no es nueva, aunque se encuentra en punto evolutivo donde podría empezar a dar mas de sí, y de esta forma, hacer que las presentaciones llevadas a cabo por estos hologramas sean más atractivas de cara al público.

Aunque el método de proyección de la imagen en el escenario no es para nada nuevo, complejas redes neuronales han ayudado a mejorar los hologramas dotándolos de una mejor reconstrucción facial, algo que entre otras cosas les da la capacidad de expresar gestos o gesticular.

Por lo general, para crear un holograma de este tipo, primero se graba a un interprete que literalmente “clave” los movimientos y la forma de desenvolverse en el escenario que tiene el artista.

Luego de esto, se reemplaza la cara de este interprete por la del artista que se quiere proyectar, y aquí es cuando llega el primer problema que las redes neuronales ayudan a resolver.

En un principio, las caras insertada en los hologramas eran inexpresivas e inertes, pero gracias a una serie de cámaras colocadas en la cabeza del interprete, las expresiones y demás movimientos faciales pueden ser grabados y traducidos para hacer que la cara del holograma tenga vida.

El punto final de todo el proceso es el renderizado de las imágenes, el cual, una vez completado nos daría como resultado un holograma mejorado y completamente listo para ser proyectado en el escenario.

¿Pagarías para asistir a un concierto de un artista que ya ha muerto?