Innovar en el mundo de los videojuegos no es nada fácil, mucho menos algo que veamos con frecuencia. Hay fórmulas que nunca (o pocas veces) fallan y, cuando un estudio da con alguna de ellas, no la abandona en un buen tiempo. Pero de vez en vez aparece por allá una aislada supernova donde nadie la esperaba y nos encandila a los gamers con su brillo. Eso es Forager, una auténtica joya que alumbra con luz propia.

Primeros pasos en el caótico mundo de Forager

Durante los primeros minutos que juegas a Forager, jamás te imaginas en lo que te estás metiendo. Comienzas en un mapa muy, pero muy pequeño, en el que básicamente puedes hacer dos cosas: o romper un árbol con tu pico y recolectar madera, o destrozar una roca. Una vez que ya tienes tus primeros recursos, construyes una forja y una carpintería para ir ampliando tu inventario. Luego viene el caos.

A medida que recolectas y subes de nivel, desbloqueas nuevas habilidades, hechizos, armas, escudos, picos, enemigos, palas, joyas, dungeons, alimentos, zonas del mapa, y pared usted de contar. Un sinfín de elementos que pueden parecer abrumadores para cualquier persona, pero que el creador de Forager ha sabido incorporar a la mecánica del videojuego con un timing poco menos que perfecto. A pesar de la increíblemente masiva cantidad de cosas que hay por hacer/crear/comprar/construir/desbloquear en Forager, en ningún momento te sientes sobrecogido.

La apuesta gráfica es un acierto de 1 000 puntos, aunque en los primeros compases las menosprecié, rápidamente me di cuenta de que eran las únicas capaces de hacer que este juego funcionase. Y vaya que lograron su objetivo. A diferencia de lo que me pasa con otros títulos, soy capaz de pasarme horas y horas en Forager sin que me aburran o me agoten los colores, algo nada sencillo de conseguir cuando hay tantos artículos al mismo tiempo en la pantalla.

Y si tocamos el tema de la jugabilidad, Forager no merece otra cosa más que elogios. Es tan absurdamente sencilla que para lograr todos tus acometidos, tan solo necesitas las teclas WASD y el click derecho del ratón, nada de comandos complicados y controles engorrosos.

Lo único que echo en falta (pero que no cambia en lo absoluto lo entretenido del videojuego) es una historia que respalde al personaje y que nos explique por qué aparece allí de la nada con un pico y una pala, algo de profundidad en este sentido no estaría nada mal.

Mención aparte se merece el contenido extra, especialmente el apartado de “Cómo hice el juego”. Con unas sencillas caricaturas, Mariano Cavallero (el creador) explica el tortuoso camino que tuvo que andar para lograr cumplir su sueño de hacer videojuegos.

Definitivamente Forager es un juego caóticamente divertido, con una maravillosa historia tras su creación, y que tiene tantas formas de ser jugado, que unas cuantas decenas de hora de diversión están garantizadas.

Se puede comprar por 19.99$ en la tienda de Steam, en GOG o en HumbleBundle.