El 50 mm, el objetivo que todos deberíamos tener

Si hay un objetivo conocido por todos los que saben algo de fotografía, ese es el 50 mm. Un objetivo fijo que se usa desde hace muchos años y que ha sido el gran usado durante la «corta» historia de la fotografía, todos los grandes fotógrafos del siglo XX, usaban un 50 mm en sus cámaras con carretes de 35 mm. Pero la cosa no se puede quedar ahí, ahora mismo hay varias razones para que aquellos que empiezan en la fotografía se lancen a comprar este tipo de objetivo. Pero también es cierto que una focal fija se ve rara acostumbrados a las cámaras compactas, estamos «más cerca» tratándose de una distancia focal fija, a la experiencia que ofrece un smartphone que lo que podemos entender como una cámara de verdad.

La realidad es que todo es una sensación, porque en la mayor parte de los casos los 50 mm son todo lo contrario a esto. Para aquellos que tienen un objetivo zoom de los típicos que vienen en los packs de cámaras réflex, una focal fija de 50 mm mejora mucho la calidad fotográfica respecto a estos objetivos con una inversión bastante pequeña. Las principales marcas de cámara réflex tienen esta focal a precios que oscilan entre los 100 y los 200 euros. En el caso de Nikon, tenemos dos opciones, el Nikkor 35 mm f/1.8, pensado para cámaras APS-C, un objetivo que ronda los 180/200 euros y el Nikkor 50 mm f/1.8, pensado para Full Frame y cámara APS-C pero con un poco más de distancia focal equivalente, a un precio de 200/220 euros. En el caso de Canon, en el mercado tiene el Canon 50 mm f/1.8 STM por 129 euros y el Canon 35 mm f/2 por unos 400/450 euros –también hay alternativas en otras marcas para ambas monturas, bastante baratas–. Otros fabricantes, como Olympus o Panasonic, tiene objetivos con distancias focales equivalentes a precios asequibles.

objtivo-50-mm1

Ya puestos en situación, toca hablar del porqué de escoger un objetivo como este, hay varias razones, la primera ya comentada es la gran calidad de imagen. Los objetivos fijos suelen tener más calidad que los de focal variable, y eso supone que por precios «contenidos» conseguiremos mejores fotografías, más nítidas y con mejor color. Una cámara de las réflex baratas cambia mucho cuando se le pone este tipo de objetivo, en vez de uno de los que ya vienen en los packs, se mejora mucho la calidad y en general tenemos grandes sensaciones con ellos en la mano.

La segunda razón es algo menos técnica y tiene que ver con la sensación que genera, la visión que ofrece un 50 mm es muy similar a la del ojo humano. Genera un ángulo de visión y una perspectiva muy cercana a que tenemos con nuestra mirada, de hecho, algunos dicen que los 55/58 mm sería lo ideal, pero esto siempre es relativo, pero sí que es cierto que la perspectiva es muy similar. La tercera razón vuelve a ser técnica, y es que en estos casos, los 50 mm fijos, suelen ser bastante luminosos, eso permite forzar menos la cámara y aprovechar así más la calidad del sensor en situaciones complicadas.

objtivo-50-mm2

La última razón viene dada por la anterior, al tratarse en casi todos los casos de objetivos más luminosos, suelen tener un mayor bokeh en los objetos que están fuera de plano, con estos conseguimos aislar más los objetivos, y tenemos una visión más tradicional de la fotografía analógica. En los últimos tiempos ese efecto de desenfoque no se veía mucho ni en las cámaras compactas ni en los smartphones, y con este tipo de objetivos, con aperturas f/1.8 o f/2, podemos conseguir un efecto bokeh muy interesante, que ayuda a que queden mejor las fotografías, en especial si pensamos en los retratos y la grabación de vídeo.

Imagen por defecto
Ruben Ulloa

Fundador de Arquitectura de Galicia y The Groyne, editor especializado en tecnología y análisis de producto. Colaborador en Xombit y Andro4all realizando análisis de producto. Dime de qué quieres saber y te haré un blog o un vídeo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.