Woman juguetes sexuales

Cuando pensábamos hace un par de décadas atrás en cómo los avances tecnológicos modificarían la manera en que vivíamos, básicamente nos limitábamos a imaginar que todos andaríamos en coches voladores y nada más. Lo cierto es que nos quedamos cortos, los smartphones pasaron a ser piezas fundamentales de la vida, hay refrigeradores inteligentes, autos que se conducen solos (aún está muy lejos que vuelen), inteligencia artificial por todos lados y hasta juguetes sexuales con bluetooth.

Estos últimos dispositivos son bastantes fáciles de encontrar en sex shops y en las grandes tiendas de comercio online. Son lo último en cuanto a satisfacción para adultos. Se conectan al móvil y pueden ser controlados de manera remota ¡qué maravilla!

Juguetes sexuales, una mina para los chantajistas

El problema es que, precisamente, lo que parece ser su punto fuerte, es también su punto más débil, ya que pueden ser hackeados y utilizados para, entre otras cosas, obtener información altamente sensible de su dueño. Imagínense, un hacker podría infiltrarse en la conexión que establece el juguete sexual con el móvil y operarlo para que funcione de una manera no deseada, llegando incluso a ocasionarle lesiones al usuario.

Aunque lo más probable es que estos inoportunos intrusos estén más interesados en obtener información de los dueños que de hacerles daño. Y podrían hacerlo fácilmente con tan solo acceder a la configuración del dispositivo, ganando así acceso al nombre del usuario, a la frecuencia de uso y al momento exacto en que emplea los juguetes. Con el conocimiento de esos elementos, ya tendrían más que suficiente para comenzar un chantaje.

Pero existe un riesgo aún más grave. Muchos juguetes sexuales vienen con cámaras integradas, de manera tal que si un hacker gana acceso a ellas, podría utilizar las imágenes que esta emita para divulgarlas sin ningún tipo de consentimiento por internet. Y no es necesario que al que se le haya violado su privacidad sea alguien famoso, existen numerosos casos registrados de fotos y videos pornográficos robados que se han hecho virales aun cuando sus dueños son personas totalmente anónimas.

La tecnología nos ha ayudado y simplificado la vida en muchos aspectos, pero en algunas oportunidades, los riesgos de usarla superan a los beneficios.

Así que a manera de conclusión y de recomendación: si estás pensando en comprarte un juguete sexual “inteligente” lo mejor es que lo pienses dos veces y te decantes por uno de la vieja escuela.