Adicción a la tecnología

Dicen que en exceso todas las cosas son malas, aplica para la comida (por muy rica que esté), el dinero, el poder, los videojuegos, e inclusive, el amor. Desde que la tecnología ha ido ganando espacios en nuestra vida diaria, cada vez son más las personas que, sin notarlo, van siendo absorbidos por ella hasta encajar en la definición de adictos. Los adolescentes españoles no son ajenos a esta problemática y es por ello que la Comunidad de Madrid se ha lanzado a enfrentar el asunto con un servicio dedicado a tratar la adicción a la tecnología.

El servicio, que ha sido presentado por el consejero de Políticas Sociales y Familia, Carlos Izquierdo, estará integrado por tres terapeutas a tiempo completo y cuatro a tiempo parcial, quienes evaluarán la conducta de adolescentes entre 12 y 17 años de edad, así como las maneras en que el uso de las tecnologías incide sobre su vida cotidiana y su grado de pérdida de control. Analizaran también si el empleo de los recursos tecnológicos interfiere con las actividades escolares, las relaciones sociales y familiares, e incluso en su propio cuidado personal.

La nota de prensa de la Comunidad de Madrid precisa que el servicio será desarrollado en un pionero Centro de Adicción Tecnológica (en el que ya se está trabajando) con capacidad para atender hasta a 300 adolescentes cada trimestre.

Efectos de la adicción a la tecnología

La adicción a la tecnología acarrea consecuencias totalmente indeseadas en este grupo etario como lo pueden ser el aislamiento social, bajo rendimiento escolar, acceso a contenidos inapropiados, contacto de riesgo con desconocidos y suplantación o pérdida de identidad.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la adicción a los videojuegos como un problema mental al incluirlo en su próxima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades, que no era actualizada desde 1992. No nos resultaría nada extraño que hicieran una revisión para incorporar también la adicción a la tecnología.